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viernes, 3 de noviembre de 2017

El Efecto Azor II

Por ahí abajo les hablaba del "Efecto Azor" y de su tremendo impacto psicológico sobre nuestras palomas, pero lo que he visto hoy en el palomar de un amigo va mucho más allá de lo que les narraba en mi primer comentario. A continuación les pongo unas fotos y luego les sigo contando:






Como pueden comprobar por la luz de las fotos las mismas se fueron haciendo a la lo largo de la tarde, según iba cayendo la noche, y las palomas permanecieron todo este tiempo inmóviles hasta que me marché, ya totalmente a oscuras. Les doy algunos datos más para que se pongan en situación... esas palomas están a poco más de diez metros de la entrada de su palomar, tienen la puerta del mismo abierta, los comederos llenos y los bebedores también. Cualquiera medianamente familiarizado con nuestros animales sabe que esta conducta no es normal y que si algo le gusta a una mensajera es estar es su palomar y más al anochecer. La explicación a este comportamiento no es otra que el ataque de un azor, pero no un ataque cualquiera, sino el de una rapaz que es capaz de meterse dentro del palomar como si fuera su propia casa, matar a varios ejemplares hasta hartarse de sangre y volverse por donde mismo había venido. Las palomas que escaparon de ese festival de muerte tienen claro que no quieren volver a dormir ahí adentro y prefieren hacerlo al raso, aunque ahí tampoco faltarán peligros que las acechen. Para que no crean que esto que les cuento es la histeria de un grupo de pichones cobardes, las palomas que están en la foto son todas las que tiene mi compañero, adultas y pichones,... salvo una que debe ser más chula (o más tonta) que nadie y se metió en el palomar como si nada hubiera pasada. El colmo de todo esto es que mientras estaba viendo este macabro espectáculo noté que había una paloma "no familiar" posada en el techo de mi voladero. Un ejemplar bonito, un blanco completo con un porte que recordaba a los viejos Delbar "azules claritos". Se le notaba pasada de peso y bastante mansa, por lo que me dio la sensación de que debía ser un reproductor que se había "dado a la fuga" de su casa. La llamé y en seguida vino caminando sobre el voladero hacia mí pero algo la debió asustar y echó a volar... con tan mala suerte que justo en ese momento el azor volvía a hacer la ronda sobre los palomares y se "llevó puesta" a la blanca dejando como única señal de su paso un puñado de plumas esparcidas por el aire. Las mismas que poco antes habían tenido que lidiar con el azor dentro de su palomar volvían a verlo en acción a pocos metros de donde estaban posadas... joooer que duro se me está haciendo esto de vivir en "plena selva"... y a mis palomas aún más.

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